Sosúa

Sosúa tuvo una época dorada y los santiagueros la conocen muy bien. Hace más de 30 años era lo que en el siglo pasado para la realeza europea la Playa de la Concha en San Sebastián, o para los de la Costa Este de Estados Unidos, Los Hamptons. Sosúa guarda muchos detalles desconocidos y por donde quiera que la mires tiene un encanto.

Son muchos los que sienten preocupación y deseo que este enclave recupere el brillo de antes. Y creo que poco a poco lo está logrando con todo el impulso y atención que está teniendo Puerto Plata.

En la época de Trujillo se dio visas a judíos, y muchas de esas familias se establecieron en este pueblo, fundando colonias e incidiendo de gran manera en su desarrollo.

Actualmente, aunque la comunidad ha ido disminuyendo poco a poco, en Sosúa permanecen tradiciones judías y hay una Sinagoga que ofrece servicios religiosos.

La playa Sosúa es una de las más paradisíacas de República Dominicana y está entre los principales puntos turísticos del Caribe. Como en muchas de nuestras hermosas costas, es de arena blanca, con palmeras, y sus aguas, además de cristalinas (puedes verte las puntas de los pies con toda claridad), son de un azul-verdoso intenso. Y nada es más agradable que estar al sol y a la vez cobijado por el fresco y la sombra que proveen los árboles como los que aquí se encuentran.

Muchos dominicanos, y en especial los habi- tantes de Santiago y Puerto Plata (las ciudades más cercanas) echan de menos, con nostalgia, los recuerdos construidos con los suyos en las vacaciones de verano, o en un domingo de pasadía cualquiera.

Familias santiagueras de renombre tenían aquí su segunda vivienda, cuando no existía el furor de “Romana” ni Punta Cana. Pero algunos siguen visitándola y valorándola, negándose a echar al olvido este oasis que es parte de su vida y de su familia.

Afortunadamente “La Costa del Ámbar” ha despertado el interés de las autoridades, que han iniciado importantes obras para su despunte y remoción. Puerto Plata vuelve a tomar esplendor y protagonismo y se espera que lo mismo pase con Sosúa.

También es cierto que, a falta de buenos hoteles, se han construido apartamentos y complejos para alquiler que ofrecen confort y seguridad a un precio muy competitivo.

Otra ventaja de Sosúa es su ubicación. Si te alojas aquí puedes llegar en poco tiempo a otros destinos y atracciones de interés de esta zona de la Costa Norte, como a la parte histórica de Puerto Plata, o la montaña Isabel de Torres y su teleférico. También puedes hacer turismo de aventura en los 27 Charcos de Damajuagua o visitar el Ocean World, el delfinario más grande del Caribe, entre muchas opciones más.

Sosúa se encuentra a 6.1 kilómetros del Aeropuerto Internacional de Puerto Plata y a 15 minutos de la Ciudad de Cabarete, la capital de kitesurf en el Caribe y que posee un ambiente de barcitos y restaurantes en la playa que nada tiene que envidiar a famosas Islitas en las Antillas Menores.

Está formada por los enclaves de Los Charamicos, barrio popular puramente dominicano, y El Batey, fundado por judíos y donde se encuentra la mayor parte de hoteles y estableci- mientos. Ambos se disponen a uno y otro lado de la idílica Bahía de Sosúa.

De niña iba con frecuencia a esta playa con mi familia. Mi ruta favorita para llegar desde Santo Domingo a Sosúa y Cabarete es por la Carretera de Jamao.

En los últimos años me he reencontrado con ella gracias a mi amiga Madelaine Morel, cuyos padres construyeron hace décadas una sencilla y coqueta casita en el Reparto Tavares, donde se construyeron las principales residencias en la época gloriosa de Sosúa ¡a muy pocos metros de la playa!

La última vez que fuimos con mi amiga fue una escapada en día de semana, así que con poca gente disfrutamos de esta playa como nunca y pude comprobar que sus colores adquieren otros matices cuando no hay el gentío de un domingo o día feriado.

Aunque es una playa pública, conserva la mayoría de los vendedores de antaño que tienen amor y respeto por la playa y sus visitantes. Así lo comprobé con mi amiga, quien con cariño saludaba y se ponía al día tanto con la doña que pasaba ofreciendo unos dulces, como con el de toda la vida que alquila los enseres para deportes acuáticos, o el que le alquila desde jovencita los chaise lounge y vende el mejor pescado frito de todos los chiringuitos del lugar.

Uno de los días dimos una larga caminata por El Batey, inspeccionamos los hotelitos y condominios de la zona y en medio de una de las principales calles del pueblito, que están un poco descuidadas, encontramos este hermoso mural, en una casa en ruinas.

Unos de mis descubrimientos la última vez que fui fueron las dos nuevas playas que surgieron como por arte de magia, como un regalo de la Madre Naturaleza. No las conocía. La primera en surgir fue Playa Alicia. En la zona donde está hace unos años solo había mar abierto y un acantilado. Se fue formando ante el asombro de locales y turistas en el mismo litoral que baña el pintoresco barrio conocido como El Batey. El fenómeno comenzó en el 2003 con arenas arrastradas por la corriente marina del Océano Atlántico en un proceso gradual que tomó varios años y que en principio no llamó la atención, ya que en el lugar existía un alto acantilado donde las aguas superaban los cinco metros de profundidad.

La playa es más profunda y movida que la pública de Sosúa. Hay dos complejos de apartamentos convista al mar. Tiene un coqueto mirador con un bar y un restaurante, el Water Front.

 

Playa Alicia era considerada como la última sensación, y la nueva maravilla del municipio de Sosúa ¡Hasta que otro fenómeno volvió a suceder! Los medios de comunicación del país se hicieron eco de lo que parecía un milagro, que extrañamente coincidió en una fecha cercana a cuando el mar se retiró por unos días de la playa Terrenas, en Samaná, también en el Atlántico, pero mucho más al Este.

De la noche a la mañana apareció este espacio de arena en lo que era mar profundo. Se formó justamente frente a la Punta del Restaurat y Hotel Piergiorgio. Por cierto, fuimos a verlo y, lamentablemente, el restaurante cerró sus puertas y el hotel luce algo descuidado. Estuvimos conversando con el personal de recepción y deja mucho que desear. Así que no recomendado por el momento.

Se supo que hace 8 años se realizó en esta área un estudio por un grupo de geólogos, quienes analizaron el proceso de formación de la playa Alicia.

De acuerdo a las conclusiones, el nacimiento de esas nuevas playas en Sosúa se debe a un proceso natural de formación por un enorme banco de arena que está siendo movido hacia las costas de esa localidad debido a las corrientes marinas. Según los expertos, afortunadamente este fenómeno no representa ningún peligro para los bañistas.

Así que, si no conoces Sosúa, o tienes mucho tiempo sin ir, anímate a visitar un lugar encantador en nuestra isla y ¡se parte del cambio para mejor que se necesita para impulsar esta bella zona!

¿Te animas?

 

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