Sonia Prince de Galimberti: presidenta de AMAVI, Asociación para mujeres Amantes de la Cultura del Vino.

Sonia Prince de Galimberti
Sonia Prince de Galimberti, presidenta de AMAVI 

Mujer de pasos firmes, su determinación y coraje la han llevado a ser un referente en España, en el exigente mundo del vino, un sector dominado principalmente por hombres. Con el calor y alegría que caracteriza a los caribeños, así nos recibe en su hogar nuestra invitada, la señora Sonia Prince de Galimberti, quien ha dedicado gran parte de su vida al estudio y análisis del consumo del vino en la mujer. A través de su asociación AMAVI

Tanto su gusto, como su olfato se entregan a los aromas y texturas con los que cada noche y con cada sorbo disfrutaba a plenitud del placer que, aunque heredado de los dioses, hasta no hace mucho tiempo, era un privilegio exclusivamente masculino.

Para Sonia Prince de Galimberti, el rol de empresaria y amante de la cultura del buen vino no estaban reñidos, por lo que, en una época en la que muchos consideraban el consumo femenino, algo fuera de los lineamientos éticos y morales, continuó disfrutando de los ejemplares más exquisitos.

Con espíritu emprendedor e inquieto, sienta las bases de la Asociación de Mujeres Amantes de la Cultura del Vino (AMAVI), a mediados de la década de los 90. Desde un principio contó con el beneplácito de un sector femenino, que con el paso de los años se ha convertido en el relevo generacional de las principales bodegas españolas.

El tándem “mujer/vino” que surgió a partir de la idea de esta visionaria, tiene ya más de dos décadas y al margen de haberse convertido en una referencia en su segmento de mercado, continúa reivindicando el derecho de la mujer a decidir sobre sus gustos y preferencias.

La misión de AMAVI como asociación no se centra exclusivamente en la promoción del consumo, es también el escaparate del trabajo, esfuerzo y dedicación de un colectivo que incluye enólogas, bodegueras, aficionadas y sumilleres; que, con Sonia Prince de Galimberti como abanderada, ha logrado romper el mito de que el vino era sólo cosa de hombres.

Presidenta de AMAVI, SONIA PRINCE GALIMBERTI
Presidenta de AMAVI, SONIA GALIMBERTI

 

 

 

 

 

SC: Veo que aparte de sus otras facetas como empresaria, a través de AMAVI, usted se interesa por el sector femenino, ¿cómo surge esa relación y por qué decide enfocarse de manera exclusiva en las mujeres?

SP: Bueno, fue por una experiencia personal. Todas las noches, nosotros por curiosidad o por la actividad que habíamos comenzado en “Vino Selección”, descorchábamos una botella y aunque no sabíamos nada comentábamos sus características. Decíamos ¿te gusta?, ¿no te gusta?, ¿qué te parece para ti? Y alrededor de ese vino, que era el invitado de honor, se hacía la cena.

A mí me pareció una vivencia preciosa y como en el club la mayoría eran socios, había muy pocas socias, al cabo del tiempo pensé sobre lo que las mujeres se estaban perdiendo, y como para mí significaba tanto esa experiencia, quise transmitirla.

SC: De acuerdo con lo que acaba de contar, todo indica que el consumo del vino era casi exclusivo de los hombres, entonces ¿cómo logra contactar o más bien atraer la atención de las mujeres?

SP: Después de un largo tiempo conocí a personas del mundo del vino; mujeres que sabía que podrían estar interesadas y las invité a formar parte de AMAVI. Recuerdo que fue un 7 de febrero de 1996. Nos sentamos en la mesa del comedor -previamente les había enviado información, se habían preparado los estatutos y consultado cosas- y así comenzamos esta aventura.

SC: ¿Cómo recibió la sociedad de esa época una asociación con las características de AMAVI?

SP: Fuimos muy bien acogidas. Se entendió que nosotras no íbamos a competir con nadie, que al contrario, era una fórmula que daría a conocer la cultura de ese vino, a un público no familiar. Pero ten en cuenta que, a pesar de que no hemos tenido inconvenientes en ningún momento, era muy mal visto ver a una mujer con una copa de vino en público; eso, sin dudas llamaba la atención.

SC: Entiendo que uno de los primeros desafíos y retos a los que se enfrentó fue precisamente el prejuicio que se tenía en aquella época, que era todavía mayor, sobre la posición de la mujer en el mundo del vino…

SP: Sí, en efecto así es. Uno de nuestros puntos del programa era invitar al bodeguero para compartir mesa y mantel con él; 30 o 40 mujeres alrededor de este señor. Y al principio los maridos sentían curiosidad y muchos de ellos acompañaban a las mujeres, pero se quedaban fuera, casi como guardianes, y mientras, nosotras cenando y degustando el vino seleccionado. Luego querían también que participaran y yo decía: “No, esto es exclusivo, esto es un mundo nuestro que estamos descubriendo y queremos disfrutarlo a solas”. Pero en ese sentido con los bodegueros no hemos tenido absolutamente ningún problema.

La aceptación general sí ha ido más lenta, porque precisamente todavía estamos reivindicando el derecho a la igualdad de la mujer en el mundo del vino. Todavía estamos en que tú vas a un restaurante, tu pareja recibe la carta, si vas acompañada, y a ti te ignoran totalmente.

 

Sonia Prince de Galimberti en la sala de cata
Sonia Prince de Galimberti en la sala de cata                                                                                                                             SC: ¿Cuál es el perfil de la mujer que actualmente más se interesa por el vino?

 

 

 

 

 

 

SP: Pues fíjate, la mujer AMAVI, pienso que es una mujer soberana de sus deseos, de sus decisiones; normalmente tiene un punto de prescriptora.

SC: ¿Y el consumo del vino en la mujer cómo ha ido evolucionando?

SP: Te diré que los organismos dedicados a las estadísticas, a controlar y a divulgar todo lo relacionado con el vino nos han puesto en un compromiso. Creen que el consumo del vino, se puede incrementar introduciendo a la mujer en él.

SC: ¿Y qué tan cierto es el mito de que la mujer prefiere los vinos suaves y el hombre los más fuertes, eligen ellas un vino blanco antes que un tinto?

SP: Es una creencia establecida, pero que paulatinamente ha ido cambiando. Nosotras hemos hecho unas encuestas a raíz de nuestro evento: “La Cata Concurso” y nos hemos llevado una grata sorpresa. Según los datos obtenidos, la mujer prefiere el vino tinto en lugar del blanco dulzón y suave. Y no solamente eso, eligen por la denominación de origen. Ahora muchas de nosotras decimos yo quiero un “Rueda”, yo quiero un “Verdejo”…. Y esa forma de elección se va expandiendo cada vez más.

SC: Sabiendo que República Dominicana es su tierra de origen ¿cómo se ha sentido en cuanto a la adaptación y vivencias en Europa?

SP: Realmente me he sentido arropada, tranquila, satisfecha a nivel afectivo; mis familiares más cercanos siempre han estado muy pendientes de mí, lo que me ha hecho sentir segura e independiente.

SC: ¿Ha visto usted algún avance a nivel mundial que se vea reflejado en toda esta línea de relación de vino y mujer?

SP: Sí, y de una forma curiosísima. Dio la casualidad que nos invitaron, como AMAVI, a participar en un congreso en Atenas. Naturalmente yo fui y, allí se me ocurrió decir ¿por qué no unimos fuerzas y hacemos una federación de todo esto? La idea agradó mucho y ni corta ni perezosa vine aquí, preparé los estatutos y se los mandé a ellos y les gustó la fórmula. En determinado momento las invité a que vinieran a casa y ahí firmamos lo que fue la Asociación de Mujeres del Vino a nivel internacional.

¿Como federación?

SP: Sí, se llamaba “International Association Of Women in Wine” y fue muy interesante porque nos reuníamos mínimo una o dos veces al año en los distintos países productores, donde había esas asociaciones; es decir: Francia, de Alemania, de Hungría, de Grecia y hasta de Suiza y se hicieron cosas muy interesantes.

SC: Hemos visto a una Sonia muy emprendedora, con muchas ideas y con una visión clara de dónde está, de imponer cierto tipo de líneas y cambiar pensamientos y posturas por ejemplo, el de la mujer en el vino ¿qué recomendación das a esa mujer que quizás no se atreve a dar un paso más allá y que los miedos hacen que se paralice a la hora de emprender algún proyecto o simplemente ser ella en la sociedad?

SP: Bueno, yo creo que es una forma de ver las cosas, que depende del carácter de cada una, como me dicen mis hijos, yo siempre veo el vaso lleno y siempre enfoco las cosas con cierto optimismo y si tú le agregas a eso un mayor entusiasmo, pues yo creo que es una método que puede funcionar.

SC: ¡Muy bien!, Muchísimas gracias Sonia por estas pinceladas y también por servir de inspiración a todas aquellas personas, en especial a la mujer actual.

 

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