Pepe Hidalgo: Una vida llena de desafíos, enfrentada con gran optimismo.

Su largo recorrido en el mundo de los negocios en especial en el mundo de la aviación con Air Europa, han hecho que con mucha ilusión, optimismo y estrategias, superara las más grandes adversidades.

Pepe Hidalgo, presidente de Air Europa

El ruido de fondo del restaurante en el que habíamos quedado, ponía banda sonora a la historia que, como sacada de una película de emigración española de los años 60 y 70, nos contaba con gran desparpajo y naturalidad su protagonista: Pepe Hidalgo. No era exageración; en aquella época la realidad del fundador de GLOBALIA, a semejanza de la de muchos hombres y mujeres de su generación, superaba con creces, la que una industria cinematográfica local, en ciernes, llevaba a la pantalla, con reconocidos actores como gancho.

Nació en Villanueva del Conde, Salamanca, un 23 de julio 1941, en plena posguerra. Allí pasaría su niñez y parte de su juventud, arropado por su familia. Él no lo sabía, pero su suerte, como la de la mayoría de los muchachos del pueblo, ya estaba echada. A los 12 años abandonaría los estudios. A esa edad el maestro de la escuela, daría por terminada su misión.

Tras aprender a leer, a sumar y a multiplicar, un jovencísimo “Pepe Hidalgo” estaba listo para emplearse a fondo en otras actividades, propias de la vida rural. Ya era lo suficientemente hábil con las herramientas y lo bastante fuerte para echar sobre sus espaldas, la pesada responsabilidad de ganar un jornal que hiciera más llevadera la situación familiar.

A los 19 años, había acumulado experiencia, entre otras, como podador de vides y segador, pero Pepe era y sigue siendo mucho Pepe. Empujado por su espíritu emprendedor y la ayuda de su madre, hizo las maletas y se marchó a Suiza; un país, del que ni siquiera conocía el idioma y donde pasaría los 6 meses más largos y solitarios de su vida, con las 12 vacas que cuidaba, como única compañía.

A la tarea de ganadero, le precedieron las de albañil, pintor y vendedor. Pero aún no era suficiente. Su afán de progreso y unos ahorros, le llevan a comprar un coche con el que empieza a trasladar a los emigrantes españoles que regresaban a sus hogares. La adquisición de este vehículo, podría señalarse como el punto de inflexión, que marcaría el antes y el después en la vida de Pepe Hidalgo, uno de los empresarios más influyentes de España, fundador de GLOBALIA: Corporación Empresarial, el grupo turístico al que pertenecen Air Europa, Halcón Viajes y la cadena hotelera que, bajo el nombre de Be Live, opera en la República Dominicana y otras zonas del Caribe y Centroamérica.

Aunque la vida de este español, nacionalizado dominicano, parezca sacada de la ficción, está basada en hechos reales. Es el personaje de un largometraje, que sin apenas preparación se vio obligado a interpretar y el que afortunadamente, a base de mucho esfuerzo y tesón, pudo reescribir. Una historia, en la que Pepe Hidalgo, un muchacho de pueblo, dirige su propio guión.

 

Tripulación Air Europa con Pepe Hidalgo

SC: Escuchamos su nombre y automáticamente lo asociamos a uno de los empresarios más influyentes de España y parte del extranjero. Muchos podrían pensar que a su éxito le respalda la tradición familiar, pero ¿cuál es la verdadera historia detrás del hombre de negocios?

PH: Yo era el mayor de los hermanos. En mi pueblo no había más que una escuela, 10 asientos y un maestro que nos enseñaba las tres reglas básicas: leer, sumar y multiplicar, y se acabó. A los 12 años me sacaron del colegio, creyeron que ya había aprendido todo.

SC: Suponemos que esa era la dura realidad de la mayoría de la población de la España de la posguerra. ¿Qué le aguardaba fuera de la escuela a un niño de apenas 12 años?

PH: Bueno, yo me pongo a trabajar con un azadón abriendo las parras y de segador en los campos de Salamanca. -Hay un cuadro en mi despacho con dos segadores, que como yo hice eso, cuando lo vi, me lo compré-. Yo sé lo que es estar de sol a sol, todo el día, segando y atando paja; con la barbilla pelada, los dedos llenos de pinchos, porque no los podía sacar; bebiendo agua tibia, que poníamos debajo unos arces y no había otra manera, durmiendo con una manta encima de un pajar.

¿Tú sabes lo que son 40 días en el campo y no poderte lavar más que la cara por la mañana y limpiarte con una piedra cuando hacías tus necesidades? Eso es duro en la vida. el que ha pasado por eso sabe lo que es sufrir.

SC: En reiteradas ocasiones usted ha hecho referencia a su faceta de emigrante ¿Cómo fue esa etapa, en la que un chico de la España rural decide viajar a un país con una lengua y unas costumbres, distintas al suyo?

PH: Después de pasar todas estas cosas, me fui a Suiza. Allí estuve 6 meses, de junio a diciembre; en un establo, donde había 12 vacas, dos caballos y un campo, donde yo me levantaba por la mañana del sol a sol y tenía que estar todo el día allí, sin hablar con nadie, porque yo no hablaba francés, ni alemán, ni nada. De vez en cuando, con un diccionario para descifrar alguna frase.

Pasé toda esa historia. Allí estuve otro año trabajando de peón de albañil, pintando fábricas y tanques de combustible. Y luego cinco años de conductor de autobuses y por las noches me dormía…

SC: ¿Usted también fue chofer en Suiza?

PH: Sí. Yo empecé a hacer los traslados en un Mercedes y luego en un autobús. Yo salía de Zúrich a las nueve de la mañana, tenía que atravesar la frontera Basel (frontera Franco-Suiza), toda Francia, llegar a Irún y después hasta Salamanca. 36 horas conduciendo solito, sin relevo. Por las noches me daba un sueño que tenía que bajar en todas las fuentes y en todos los bares a tomar café y a espabilarme. Y así, un día y otro día y todos los días, durante cinco años. El que no haya pasado eso no valora la vida.

SC: Con los ahorros de un trabajo realizado durante unas Navidades se compró un coche, cuéntenos ¿qué clase de traslados eran esos?

PH: Empecé a transportar inmigrantes a los que yo les buscaba trabajo en Suiza. Llegaba, les dejaba en sus trabajos y me iba a la cola del tren. Siempre convencía a cuatro españoles que venían para España de regreso; y si volvían a Coruña, les decía: “Yo os llevo hasta vuestras casas y no tenéis que andar con fronteras”. Y si iban a Madrid, a Barcelona o a Sevilla, también les llevaba. De vuelta, cogía la gente espontánea que venían en el tren, les descontaba el billete del tren, me daban el dinero. Luego empecé con un autobús y Dios me ha dado 50 años de regalo ¿sabes por qué? Porque tenía un propósito en esta tierra.

SC: Un propósito en esta tierra y la vida se lo ha demostrado ¿Qué pasó para que usted se convenciera de que había recibido un regalo divino?

PH: Hace 50 años, más o menos, cuando tenía 26, una noche de mucha niebla yo iba conduciendo un autobús pequeño y no vi una barrera del tren, me quedé entre las dos vías. Se quedó empotrado allí mismo. Y todas las personas que íbamos en él, sólo tuvimos un segundo para bajarnos. Llegó el tren y se lo llevó. Ahí traía a mi mujer con la que había estado en España para presentársela a mis padres. Así que Dios me dio de regalo los 50 años que he vivido.

SC: Más tarde con el tiempo me comentó, que todo fue fluyendo, luego volvió a España, se casó le compró una pensión a su madre y se consolidaba como empresario ¿Podría algo estropear una de las mejores épocas de su vida?

PH: Cuando creía que ya había hecho una empresa- tenía 12 autobuses y hacía traslados a Alemania, a Suiza y a Francia-, la administración y unos empresarios me precintaron los vehículos y me llevaron los conductores. Eran unos privilegiados del régimen de Franco, y tenían sus contactos. Me quitaron de la carretera por ser un empresario de autobuses modernos y ellos de autobuses viejos. Pero yo no podía dejar de transportar a mis emigrantes, entonces, es cuando decido dar el salto y me dirijo a Aviaco y fleto dos aviones y les dejo a ellos abajo y yo voy por arriba, por el mismo precio.

SC: ¡Qué bueno! Y así empezó fletando aviones de otras compañías. ¿Qué tiempo duró realizando esas operaciones?

PH: Yo estuve fletando aviones desde 1972 hasta 1991, que son 19 años. Aviones de Aviaco, de Spantax, de Trans-Europa, de Air Spain, de Can África, de Nort Jet, en fin, de un montón de compañías que quebraban en España.

En aquellos tiempos, las compañías quebraban en España, porque había un monopolio en el que todo el poder lo tenía otra compañía. Entonces no dejaba crecer a nadie y el que lo quería hacer, la administración lo quitaba del medio, (burocráticamente hablando).

SC: ¿El precintado de sus autobuses podría considerarse como uno de los momentos más difíciles que como empresario ha sufrido o hay alguno más?

Con el paso de los autobuses a la aviación sufrí mucho. La segunda vez, ocurrió en el año 1991. Había fletado dos aviones a Air Europa y firmé letras-sistema de pago en desuso- por valor de 500 millones de pesetas. Las pagaría con el vencimiento de temporada alta. Veinte días después de cerrar el acuerdo el grupo ILG, que era el propietario de la compañía aérea, quebró. Entonces llegó mi momento difícil.

¿Otro momento difícil?

Sí. Muy difícil. Yo me encuentro con trabajo para dar horas de vuelo a esos dos aviones con los emigrantes y con los turistas, con 500 millones que me van a vencer, que están en manos de los bancos y con una empresa quebrada que no va a poder volar. ¿Y ahora qué hago?

SC: Tomando en cuenta la situación en ese momento de Air Europa, al parecer la cosa no pasó de un susto. ¿Tuvo Pepe Hidalgo un golpe de suerte?

PH: Pues tuve la suerte de que las acciones de Air Europa pertenecieran a dos bancos españoles, BBVA y Crédito Balear (Banco popular), y decidí comprarlas. Salvo Air Europa y me hago cargo de 9 aviones. Y ese año empezó a hacer mi lanzamiento fuerte empresarial. Ya tenía mi propia compañía y ahí empiezo a crecer en “Viajes Halcón” con provincias y a crecer con la línea aérea, que hoy cuenta con 60 aviones.

SC: Dificultades y momentos duros a parte ¿en algún momento de su trayectoria como empresario ha arriesgado más de lo que otros consideran o creen que es seguro?

PH: El año 94 tengo la valentía o la locura, porque todo el mundo me llamaba loco, de abrir los cielos y empezar a montar líneas regulares, compitiendo con Iberia. Decían ¿dónde va este muchacho? competir con una institución, con un gobierno… Pues lo hice y hoy mi empresa es mucho más importante, transporta más pasajeros y tiene una flota moderna.

SC: Entonces, después de la locura de 1994 ¿se acabaron las contrariedades?

PH: No. Luego soporté un tema también muy duro. Con la caída de las Torres Gemelas entra una crisis psicológica. La gente no quiere volar y entonces ahí hay un tema de transición dura, porque había que seguir volando, había que mantener las líneas pero los ingresos bajaron mucho. Hubo que hacer una reestructuración empresarial, pero a ver… La hicimos y al final salvamos también esa circunstancia.

SC: ¿Y cómo lograron superar esa etapa sin apenas pasajeros?

PH: Entonces yo tenía otra empresa, Europa Express, con una flota de ocho ATP, unas aeronaves de 70 plazas, tuve que cerrarla. También para poder soportar esa crisis vendí dos aviones que tenía en propiedad. Así aguanté Air Europa, la empresa grande.

SC: Un hombre de tanto recorrido con tantas altas y bajas a nivel empresarial, imagino no es ajenos a sufrir igualmente alguna decepción a titulo personal ¿podría contarnos de alguna experiencia en ese sentido?

PH: Los que te han traicionado, son los que creías eran tus amigos. Porque ¿quién te traiciona? El de tu confianza, el amigo. Una persona que no conoces no lo va a hacer porque simplemente no le has dado confianza. He pasado lamentablemente por situaciones muy dolorosas y tristes. Pero la experiencia y el largo recorrido van enseñándote a dar importancia a lo que realmente vale la pena y a pasar páginas.

SC: ¿Cuál es la clave para no dejarse hundir en esas malas y dolorosas situaciones, que tanto a nivel empresarial como personal ha experimentado?

PH: El haber pasado hambre. No quiero volver a empezar, es decir, yo ya lo pasé muy mal. No quiero volver a conocer eso. Yo cuando salí de mi pueblo – está en el libro y en la película El vuelo del Halcón- me pelé la cabeza porque dije que de allí no quería sacar ni un cabello. El día que me fui me pasaron una máquina, me afeitaron. Y dije, de aquí no quiero sacar “na”.

SC: Tuvimos la oportunidad de entrevistar a un gran amigo suyo, don Ángel Nieto, que en paz descanse, él dijo unas palabras muy bonitas de usted, como agradecimiento por haber bautizado uno de sus aviones con su nombre. También hizo alusión a su admiración por él y de los viajes que hicieron juntos al Caribe.

PH: Ángel fue una bellísima persona, a quien siempre recordaré con un gran cariño, su nobleza, sencillez y alegría siempre estarán presentes en mi corazón. Estuvimos en varias ocasiones en República Dominicana, pasamos allí muy buenos tiempos y muy buenos ratos. Ángel disfrutó en Santo Domingo como un enano. (Con emotiva mirada y respiración profunda, recordaba el sr. Hidalgo a su buen amigo Ángel Nieto).

SC: De sus padres cuénteme ¿cuál fue esa enseñanza que le dejaron y que siempre ha tenido presente?

PH: Mis padres fueron de la enseñanza de la lucha, de la vida, de la superación. Mi padre fue a la guerra, entonces ellos tenían el sacrificio en sus propias carnes. Mi madre era una santa. Ella iba siempre a misa, cada día últimamente. Pero yo vi como mis padres lucharon y con qué sudor, para darnos una vida digna. Me enseñaron, que cuando se daba la mano eso ya era ley. No había nadie que pudiera romper ese apretón de manos. No hacían falta abogados, ni tenías que ir a jueces. Y eso fue lo que a mí me enseñaron mis padres, la seriedad.

Y luego de mis padres, de lo que más me enseñó la vida fue en Suiza. Yo trabajé allí cinco años y estuve circulando, conduciendo entre Suiza y España y me acostumbré a su puntualidad, a su seriedad y a que no se podría fallar nunca; Yo nunca llego tarde a una reunión.

SC: ¿Qué legados le gustaría dejar a sus hijos?

PH: Mi trayectoria es muy larga… He trabajado con mucha ilusión y los resultados han sido muy buenos, gracias a Dios. Hemos desarrollado seis líneas de negocios que son fundamentales bajo mi punto de vista, un concepto globalizado como lo plantea GLOBALIA.

Estas seis áreas son las siguientes: La primera pieza del puzle es el transporte, expandiéndose a todas partes del mundo, con nuevos destinos y aviones, cada día más modernos y eficientes. La segunda pieza del puzle es una red de agencias, la mayor en España: viajes Halcón y viajes Ecuador, estas agencias venden y promueven los destinos, para incentivar los viajes. La tercera pieza que tenemos es la creación del Tour Operador Travel Plan, donde se crean los paquetes y los dan a vender a nuestra propia red y al resto de las agencias nacionales.

Entonces hemos creado: Línea de transporte, línea de agencias, línea de tour operador, a esto se adiciona otra empresa que sería la cuarta pieza: Groundforces, la cual brinda asistencias a los aviones en los aeropuertos, alimentan y atienden a todos nuestras naves y a más de 300 compañías europeas y del mundo, dándoles servicios en tierra a los aviones, con tres mil empleados. La quinta pieza del Puzle empresarial es los hoteles Be Live, con más de 30 sucursales, distribuidos en Santo Domingo, Cuba, Tenerife, Mallorca, también Marruecos, Portugal. Por último, la sexta pieza es el tema de los autobuses discrecionales y de líneas regulares.

En definitiva una cuenta, resultado que es GLOBALIA, entre todas facturan unos 4 mil millones de euros al año y tienen más de 20 mil empleados. Aquí resumo lo que hasta el momento hemos creado; lo que deseo es que mis hijos sigan consolidando este patrimonio.

¿Que más quiero yo de mis hijos? que sean capaces de tener e implementar mejores ideas que las de su padre, que sigan la trayectoria de la empresa, como yo la he llevado, con seriedad, cumplimiento, que no les tengan que llamar la atención por nada y que tiren de este carro, que es uno muy grande…

Nuevos proyectos

Sabemos de la estrecha relación que tienen con República Dominicana, de echo es ciudadano dominicano, y tiene grandes inversiones en el país caribeño ¿cuéntenos de ese nuevo proyecto turístico que le hace tanta ilusión, en el que está ahora mismo trabajando?

PH: Yo soy un loco del trabajo y de los nuevos retos, ahora estamos detrás de un gran proyecto turístico en la República Dominicana, “Punta Romana”. Un destino turístico con grandes hoteles, Marina, Hotel, Centro de Convenciones, Campos de Golf, Centro Comercial y villas Residenciales. Un lugar especial para vivir, vacacionar y disfrutar del ocio y entretenimiento.

Está ubicado en La Romana, justo al lado del Rio Cumayasa, frente al mar Caribe y las Playas de la Isla Catalina. Con la mejor autovía del país, conectando en poco tiempo, con la capital de República Dominicana, Santo Domingo, el Aeropuerto Internacional Las Américas y el Aeropuerto Internacional de Punta Cana.

Es un proyecto muy ambicioso e innovador, se desarrollará en una superficie de 10 millones de metros cuadrados, además se convertirá en el primer destino turístico inteligente. Estamos convencidos de que marcará un precedente no solo en el País, sino también en la región del Caribe.

 

Un destino: Santo Domingo, es como mi casa, estoy enamorado de República Dominicana.

Una comida: Me encanta el pescado a la brasa, recién pescao.

De República Dominicana ¿Qué es lo que más le gusta?

Su gente, es amable, fiel. La gente de allí se vuelve loca por servir y por complacerte, no te regatea ningún esfuerzo, están siempre con la sonrisa; es otra vida. Es un país seguro, tiene un montón de cosas, que de verdad son para vivirlas y disfrutarlas.

Pepe Hidalgo, presidente Air Europa

 

 

 

 

 

 

 

Un día en la vida de Pepe Hidalgo

Me levanto y tomo el desayuno a las 9:30am

Luego voy a la oficina tres o cuatro horas.

Si no tengo comidas fuera, voy a casa a comer.

Suelo hacer algo de ejercicio en las tardes, luego suelo echar unas partidas de cartas.

Nunca me acuesto antes de las 12 de la noche.

 

 

 

 

Escrito por
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