Pedro Martínez, un dominicano de Grandes Ligas

“Mi historia es un legado que me encantaría sirviera de ejemplo a todo el que tenga alguna duda de sus talentos…”

 

Pedro Martínez, ocho veces All Star,  tres veces ganador de Cy Young, primer pitcher de Grandes Ligas con una pintura en el museo Smithsonian,  en 2015 recibió el mayor reconocimiento  y la mayor alegría que puede tener un pelotero: ser exaltado al Salón de la Fama del Béisbol, el primer año de elegibilidad, y una larga lista de premios y reconocimientos adornan la vida de esta estrella del  deporte.

Detrás de este hombre exitoso, hay innumerables historias de superación, que sin duda,  pueden resultar un best seller de lecciones de vida. Las limitaciones económicas de su familia no fueron motivos para abandonar sus sueños, todo lo contrario, se convirtieron en motores que lo impulsaron a conquistar el exigente y competitivo mundo de las Grandes Ligas en Estados Unidos. Se impuso y rompió paradigmas en la industria de este deporte, pues no reunía los requisitos físicos, exigidos a un beisbolista de esa categoría.

“La razón principal, en mis inicios, por la que supuestamente yo no iba a llegar a Grandes Ligas, era por ser muy pequeño y muy flaco” recuerda Pedro,  y mire usted la ironía de la vida,  los fanáticos  bautizaron a nuestro invitado como Pedro “El GRANDE”,  por razones aún más importantes: su impresionante destreza y efectividad como Pitcher.

Y nos preguntamos ¿quién fue su mayor inspiración?, lo tiene muy claro y presente: su familia, en especial, su hermano Ramón, quien ya era un jugador estable en las Grandes Ligas.  Lo considera su mentor y agradece por haberle enseñado dos consejos que nunca olvidó y que fueron determinantes para alcanzar el éxito en su profesión: luchar no solo por él, sino también, por su familia (padres y hermanos) y  tener siempre presente el valor de la humildad.

Gracias Pedro, por enseñarnos que la grandeza de un ser humano está precisamente en su sencillez y en nunca olvidar sus raíces. Su ejemplo de vida da un valor incalculable a nuestra República Dominicana.



SC. Pedro, siempre se  ha caracterizado por defender y amar a su país, ¿qué es lo que más le  enorgullece de su patria?

PM. En realidad lo que me hace sentir mejor de mi tierra, es saber que la gente sin nada, siempre tiene una sonrisa que ofrecer, algo que es difícil traducir a otras culturas.  Es uno de los países más alegres.

SC. Usted se ha convertido en un extraordinario Embajador de nuestro país, coronándose en 2015, al ser exaltado al Salón de la Fama en Estados Unidos, justo en el primer año de su postulación,  ¿cómo fue ese momento, con quién estaba?

PM.  Estaba con mi familia como siempre. Ese momento fue el que me hizo decirle al mundo, ¡sí se puede!, esa frase tan poderosa que no había dicho antes a pesar  de haber tenido tanto éxito en mi carrera.  Mi historia es un legado que me encantaría sirviera de ejemplo a todo el que tenga alguna duda de sus talentos, quiero ser esperanza de fe para todos los que vienen en el futuro, para que no dejen que nadie les diga que no.

SC. Durante su carrera fue contratado por un período de seis años en Boston, por 75 millones de dólares, con una posibilidad de un año más por 17 millones adicionales. En ese momento el Pitcher mejor pagado de la historia. ¿Cómo asumió esa etapa?

PM.  Fue un momento de mucha alegría, satisfacción y agradecimiento a Dios, porque yo sabia que el futuro de mi familia, no estaría ya en juego, y que mis viejos no iban a pasar más trabajo.  Fue lo primero que pensé. Pero al mismo tiempo sentí una carga de responsabilidad.  Siempre procuré honrar mis contratos, quería demostrarle al mundo que yo me estaba ganando lo que me estaban pagando, eso te añade un mayor compromiso con la sociedad y con el equipo que había que cumplir.

SC. Y en medio de tanta bonanza y responsabilidad, ¿qué hacía para dar el 100% y  cumplir las expectativas que tenían de usted?
PM.  Ejecutar lo que practiqué, así de frío y  salir sin miedo a perder. Recordar que todas las posiciones merecen respeto, a ese nivel somos todos una misma categoría. En realidad hay que entender que tanto el éxito como el fracaso son parte del paquete, yo trataba de mantener la concentración por eso casi nunca sonreía en el terreno de juego.

Nadie quiere lucir mal frente a 60 mil fanáticos, imagínate de manera personal cómo te sientes cuando las cosas no te salen bien y los 60 mil te llaman por tu simple nombre “Pedrooo”, “Pedrooo”. Un lanzador vive a riesgo de dos pulgadas.

SC. Su carrera ha estado llena de grandiosos momentos, pero sabemos  también que ese éxito viene acompañado de muchos sacrificios. ¿Cómo fueron esos momentos difíciles? ¿Quién le ayudó a superarlos?

PM.  Mi hermano Ramón. Su apoyo fue fundamental, recibí dos consejos que nunca olvidaré.

En un momento de mucha desilusión en mis inicios, pensé tirar la toalla, porque me habían enviado a ligas menores, aún cuando yo había roto record y era el número 1 en los campos de entrenamientos. Entonces fue cuando Ramón, me recordó una experiencia similar que él tuvo cuando subió a las Grandes Ligas, después de haber hecho un magnífico trabajo, (pichar los 9 innings de un partido de pelota  en cero) a la media hora lo mandaron a triple A,  eso debió ser demoledor, sin embargo, antes de pensar en retirarse, pensó en las necesidades de la familia y aguantó por nosotros. Eso me ayudó a respetarlo muchísimo.

En otra ocasión, cuando se me dio la oportunidad de salir al terreno de juego en Grandes Ligas, fue como relevista, y yo era normalmente un abridor en Ligas Menores, al finalizar me preguntó un periodista,  cómo me sentía en mi debut, yo respondí con mucho orgullo y altanería,  que ese no era mi debut, que yo no era un relevista, que yo era un abridor.  Mi hermano, esperó que yo terminara la entrevista y me dijo que debía ser humilde, respetar el juego de baseball, que mucha gente pasaban 8, 10, 15 años en Ligas Menores, sin alcanzar una bola en las Grandes Ligas, y a que a mí, se me dio la oportunidad y que no la quería apreciar.

Curiosidad:

SC. ¿Qué lugar le recomendaría a un español, para visitar en República Dominicana?

PM.  ¡Todos! Que se den un baño de pueblo, que visiten las playas, que vivan nuestras costumbres, que venga y se acerque a un dominicano y vean con que sonrisa lo van a recibir. El único país que te recibe con un trago de ron y un “Perico Ripiao”. (Risa).

Comida favorita: La bandera dominicana, arroz, habichuelas guisadas y carne.

Música: Bachata, merengue, salsa. Aunque la verdad me gusta mucho la música,  te puedo escuchar un buen jazz, rock and roll, soul.

Hobbies: Pesca y estar en contacto con la naturaleza.

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